Mexicanizando cuatro platillos internacionales

¡En México adaptamos todo a nuestro paladar!

Así que saca esas rajitas en escabeche, esos frijolitos o ese guacamole y prepárate para disfrutar de unas versiones muy mexicanas de la comida internacional más popular.

1.- Suchi

Así es, desde su llegada todos le decimos “Suchi” al conocido Sushi japonés, ¡Hasta eso le cambiamos! Si crees que no has probado nunca un sushi estilo mexicano estás muy equivocado (y no estamos hablando de un tamal cortado en secciones).

Es común en México encontrar en el menú de sushi el tradicional “rollo con queso crema y pepino”, dos ingredientes que son sumamente difíciles de encontrar en Japón. Fuimos nosotros, los mexicanos, quienes popularizamos esa combinación. Otro aspecto que mexicanizamos del sushi fue el tamaño. El rollo tradicional suele ser pequeño, pero nosotros lo agrandamos hasta 20 cm “pa que rinda.” Aunque nosotros no fuimos los que dijimos ¡Póngale aguacate! al California Roll, si fuimos los que incorporamos ingredientes como chiles toreados, nopales, cilantro y hasta nuestra querida combinación de mayonesa con chipotle y ajo ¡Ajúa!

Y para muestra basta un botón, o en este caso un rollito. Prueba esta deliciosa combinación muy mexicana:

 

Foto: Milenio

En lugar de alga, cuece unos chiles poblanos y quítales la capa superior, tostándola a fuego vivo. Una vez que estén cocidos y sin la capa, pártelos por la mitad y extiéndelos a modo de cama. Prepara el arrocito para sushi cociéndolo en agua hasta que esté listo y pegajoso. Sobre tu makisu (tapete de madera japonés)  coloca  láminas de tocino para hacer una cama, después haz una capa superior con los chiles. Agrega otra capa de arroz y sobre ella coloca unos trozos de surimi (pasta artificial de cangrejo) o camarón. Torea unos chilitos rojos piquín y ponlos al lado del marisco. Utiliza el makisu para enrollar la mezcla. Para asegurar que se conserve la forma puedes poner palillos en el rollo. Es posible hornear o freir el rollo. Una vez que esté listo, pártelo en secciones y sirve. Si prefieres no agregar los chiles piquín, puedes hacer la salsa de mayonesa con chile chipotle y ajo ¡Y a disfrutar!

 

2.-Picza:

Seamos honestos, por lo menos alguna vez hemos llamado “picza” a la italianísima pizza ¡Y está perfecto! Porque nuestra forma de preparar este reconocido platillo es única en el mundo. Al ver la base para pizza debimos haber reconocido que no era más que una tortilla gigante y al notar que tenía orilla gruesa ¡Pues un sopesote! ¿Y cuál es el ingrediente principal de un sope? Unos ricos frijolitos refritos bien machacaditos porque ¿Para qué tanto jitomate? ¡Ni que fuera manchamanteles!

Después de los frijolitos le agregamos un buen queso y para quesos mexicanos no puede faltar la sinuosa figura del Queso Oaxaqueño, la delicia regia del Queso Asadero o de plano un buen Queso Fresco tan indispensable en la cocina mexicana. Y como la creatividad es lo que nos distingue, dejamos a un lado las carnes como el pepperoni y el salami para darle paso a nuestros embutidos favoritos: el chorizo y la longaniza. Y claro no podía faltar en esta sabrosa mezcla un buen chile cuaresmeño en rodajas y una pizca de cilantro bien picadito.

 

Claro que nuestra versión de la pizza no se quedó ahí, algunos conocedores de la garnacha le han agregado otros ingredientes como salsa tipo “pico de gallo”, arrachera, cochinita pibil y nuestra especialidad más común: la carne al pastor con piña.

 

3.- Wiener Schnitzel, el platillo que se convirtió en torta

La torta fue un regalo de Europa a México, el cuál atesoramos desde muy pequeños (sobre todo a la hora del recreo). Pero la historia de la torta mexicana no sería igual sin un platillo alemán llamado Wiener Schnitzel el cuál se compone de un fino pedazo de ternera empanado y frito con mantequilla, se acompaña de arroz y papas. Al conocerlo, nos dimos a la tarea de adaptarlo a una deliciosa torta.

Para empezar, en México cualquier carne hace una buena milanesa, por ello no nos limitamos a la ternera y expandimos nuestros horizontes torteros hasta las carnes de cerdo y pollo. Nuestro pan de preferencia es la telera o la baguette por ser amplias. Ya teniendo nuestra milanesa, de preferencia bien frita, cortamos por la mitad el pan y untamos un poco de mantequilla y mayonesa en ambas tapas. De nuevo, debemos agregar como base unos frijoles refritos bien untados en la hogaza. Añadimos queso al gusto (usualmente usamos Queso Oaxaca o Asadero) y aquí es donde se pone interesante.

Podemos voltear las tapas ya con los frijoles y el queso para ponerlas sobre el sartén y así asar un poco el queso. Si quieres verte como todo un cocinero urbano mexicano, deja la milanesa calentando en otro sartén mientras asas el queso y como si fueses un DJ, presiona las hogazas de pan o la carne sobre el sartén para acelerar el asado. Después agregamos un poco de arroz blanco o rojo antes de poner la milanesa completa o fileteada. Rematamos con las tradicionales papas fritas, rajas de chile en vinagre o chipotle, aguacate y cebolla caramelizada.

 

¿Crees que se perdió la esencia alemana del Wiener Schnitzel? ¡Por el contrario! La torta de milanesa es todo un tributo a este platillo, recuérdalo cada vez que percibas se delicioso olor del pan y la milanesa esperándote sensualmente en un sartén.

 

4.- ¡Lleve el kibi el kibi!

Es común en el Sureste Mexicano escuchar en sus playas el enjundioso grito de ¡Kibi, kibi, lleve su kibi! Y no podemos evitar salivar al recordar el sabor de esta curiosa fusión de la cocina de Arabia Saudita y México.

Su nombre proviene del término libanés Kibbeh que se deformó a Kipé y nosotros terminamos bautizándolo como kibi. Esta deliciosa bolita nació del falafel, un platillo originario de Oriente Medio. Este platillo se compone de una croqueta frita hecha de garbanzos o habas mezclados con cebolla, cilantro, ajo y perejil. Suele consumirse dentro de un pan pita acompañado de lechuga, tomate, sal y pimienta. Se adereza con salsa de yogurt ácido.

 

 

Nuestro mexicanísimo kibi playero es también una croqueta pero está hecha de trigo y carne de res molida. Algunas variantes contienen “queso de bola” (Queso Edam Holandés) y hasta chile habanero ¡pa que amarre! En la Península de Yucatán se les acompaña con ensalada a base de repollo, cebolla morada, chile habanero y  un toque de naranja agria ¡como a la cochinita pibil!

La próxima vez que visites las playas de Quintana Roo o Yucatán no olvides buscar al “Kibero” local para probar este pequeño manjar.

 

 

Y como ya se nos debe estar haciendo agua la boca, te invitamos a que pruebes lo mejor de la comida nacional, internacional y de adaptaciones culinarias muy mexicanas en Xcaret y Xel-Há. ¿Tienes alguna receta mexicanizando un platillo internacional? ¡Compártela con nosotros!

Dante Arias

Escritor y poeta. Se inspira con los dinosaurios y la pizza (pizzasaurios, quizá). Espera ser fósil.